Carlos Andrés Ruiz.

PI

"Uno debe deleitarse y sentir que cada plato es una obra de arte, ahí está la vida misma de quien lo prepara"


El veintitrés de Mayo, cumplimos un mes de haber abierto las puertas al público. ¿Lo más difícil?...salir y decirle a la gente en el andén ¡siga bienvenido!. Atendemos de lunes a sábado, desde las cinco y treinta de la mañana, hasta las seis o siete de la noche. Monté con el apoyo de mi hermana una cafetería y frutería. Desde pequeños, ella siempre me ha motivado, cuando he sentido miedo...me ha impulsado para seguir adelante. Mi hermana se llama Sandra Liliana Ruiz. Estamos ubicados a unas cuantas cuadras al sur del nuevo centro de Compensar en Kennedy. El negocio se llama KAMMY. Es una combinación de los nombres de mis tres sobrinas, ella son: Kamila, Nataly y Heidy. Es también  un homenaje a ellas, para mantener viva la memoria de mi hermana.

Vimos que por este sector hay muchos sitios en donde comer, pero lo que nos hace diferentes, es que brindamos una alimentación sana. Los clientes que entran aquí, generalmente vienen a controles  o exámenes médicos. Cuando salen de la consulta, vienen con dieta, ellos dicen que no pueden comer de todo. Lo que hacemos con mi hermana, es siempre preguntarles qué pueden comer, qué les ordenaron y así mismo hacemos una preparación especial, para ese cliente. Por ejemplo, una vez llegó un señor que quería tomar jugo, pero sufría de tensión alta; entonces le explicamos y le sugerimos, el jugo de tomate de árbol. Esta fruta tiene propiedades curativas y además regula el tema de la presión arterial. En otra oportunidad fue con una señora que tenía diabetes, entonces que qué podía tomar...lo mismo, le explicamos pero en esta ocasión le servimos jugo de guanábana. Todo lo que hacemos aquí en el negocio, es pensando en brindarle a los clientes, productos saludables...para que se sientan mejor.

Este local nosotros lo tomamos en arriendo, en ese momento pensábamos...¿con qué y cómo lo vamos a llenar?. Mi hermana Sandra puso el capital inicial, lo que faltaba se lo pedimos prestado a la familia, y si todo sigue saliendo así de bien, les estaremos pagando más o menos en un año. Nuestro fuerte son las ensaladas de frutas, tenemos pequeña, mediana y familiar. Queremos implementar productos elaborados artesanalmente. Por el momento, el pan que ofrecemos acá, lo hago así, tal y como me enseñó el profesor Wilson Sáenz...con vapor de agua, en lugar de horno de crecimiento.

Durante mi proceso de formación en el taller de cocina, siempre tuve en mente hacer preparaciones con frutas y vegetales. El profesor Felipe Chaparro me inspiró a investigar, me guiaba en cómo podía hacer combinaciones, me indicaba en dónde podía encontrar información sobre la quinua, por ejemplo, que es algo que me genera mucho interés y que a futuro, quisiera preparar productos con ese ingrediente, para vender también aquí en el negocio. Ahora que estoy ya con lo mío, valoro y pongo en práctica muchas de las cosas que aprendí, no sólo en el taller de cocina, sino también en el restaurante escolar y en el restaurante el Panóptico, en donde estuve haciendo mis pasantías. Recién salí de la Escuela, trabajé en varios lugares, y aprendí que uno no debe cocinar como un robot. Antes todo lo contrario, uno debe deleitarse y sentir que cada plato es una obra de arte, ahí está la vida misma de quien lo prepara.

La Escuela Taller, me ayudó a buscar y a encontrar mi propio don...mi don es servir. Eso es algo que es muy de mi mamá, y yo creo que saqué un poquito de eso y de la sazón. Mi mamá se llama María Concepción Guerrero...una mujer humilde, siempre dispuesta a ayudar sin condiciones, sin importar la situación o la persona que sea. Por ella, siempre todos cocinábamos en la casa. Era algo que hacía muy bien. Ella era muy entregada a este oficio, y aprendí de ella, que la cocina es un arte...a través de un plato, lo primero que uno recuerda es la sazón de la mamá. Ella viene a comer casi todos los días al restaurante y me aconseja sobre cómo preparar ciertos alimentos.

La clase de emprendimiento, fue la clave en todo lo que me está pasando ahora. La profesora Daniela Calderón, siempre nos impulsó a que abriéramos nuestro propio negocio...nos orientaba según nuestras habilidades y sueños, nos ubicaba mentalmente. Siempre nos decía, que nos lanzáramos a explorar y a buscar un futuro. Para mí, esto es el comienzo de mi futuro, puedo decir que estoy trabajando, no porque me toca, sino porque estoy sirviendo a través de lo que sé, de lo que amo...pensando en crecer.

La Escuela significa para mí, un renacer. Ahora soy una persona con la mente abierta, preparada para explorar el mundo y hacer muchas cosas.


Carlos Andrés Ruiz.
Egresado del taller de cocina.


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