Tatiana Barbosa.

PI

"La cocina es un arte, empieza en el corazón y termina en la manos"


Me siento muy feliz de saber que siendo tan joven...tengo veinte años,  estoy trabajando y tengo un cargo grande. Desde hace un año y seis meses, soy jefe de cocina en el restaurante  La Escuela. Hago pedidos, manejo personal, tomo decisiones, cocino y distribuyo funciones. Es una responsabilidad muy grande, a veces es duro estar al frente de todo lo que pasa en una cocina, y también de las personas con las que se trabaja. Algo que tengo muy claro y que siempre lo pongo en práctica, es el no hablar en caliente ¡eso es peligrosísimo!. Lo que hago, es dejar pasar un tiempo prudente y luego sí, hablamos en equipo. Este oficio es muy exigente, porque la gente siempre está pensando en comer, entonces uno tiene que estar supliendo esa demanda...aquí o donde quiera que se esté trabajando. Los horarios pueden ser de domingo a domingo, y en jornadas de mucho más de ocho horas...yo he seguido derecho muchísimas veces. Eso es algo, que por ejemplo a mi mamá no le gusta, de lo que hago, me dice que me he ido alejando de la familia y de los amigos...estoy tratando de buscar un equilibrio en ese sentido, pero aun así, creo que la cocina vale la pena. Para mí, es un espacio en donde puedo experimentar sabores...yo nunca sigo una receta al pie de la letra y...es muy satisfactorio que a la gente le guste, que digan que le digan a uno está rico. Recuerdo con mucho cariño, que una vez me dijeron que a mí me queda rico hasta un huevo. Eso es algo que me motiva a ser mejor.

Cocinando, he ido aprendiendo y cultivando día tras día, mi carisma...es importantísimo, no sólo para el ambiente de trabajo, para cocinar, sino para la vida misma. Es muy feo andar por ahí, con mal genio...con mala voluntad, la comida por ejemplo, así no queda con buen sabor y no alimenta.

A mí me inspira mi familia, Yo creo que me gusta la cocina y soy buena en lo hago, porque es algo que viene de mi abuelita y de mi mamá. Yo me acuerdo, que desde los siete años empecé a cocinar. Yo me subía en un banquito de madera de color café oscuro, y desde ahí, le ponía atención a todo lo que hacía mi mamá en el mesón y en la estufa. Lo primero que aprendí a hacer, fue arroz blanco. Ahí supe que cocinar era lo mío...no lo puedo explicar muy bien en palabras, es algo que sentí en el corazón. Lo que sí puedo decir, es que la dicha está en las cosas sencillas...como en que un arroz quede rico. La cocina es un arte que empieza en el corazón y termina en las manos.


Tatiana Barbosa.

Egresada del taller de cocina.


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